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martes, 11 de marzo de 2014

Cuando las ideas se resisten

A veces tenemos una buena idea, pero cuando nos lanzamos a hacerla realidad o bien la ejecución no le hace justicia o bien nos perdemos a medio camino y resulta que el resultado final dista bastante de lo que teníamos en mente. Es una parte frustrante del proceso creativo, pero es que algunas ideas requieren más gestación que otras.

Es en estos momentos de contrariedad creativa cuando los "asesores" del artista (amigos, familiares, etc.) resultan sumamente importantes, porque su opinión aporta un punto de vista alternativo que puede despejar muchas dudas e incluso abrir nuevos caminos para la ejecución de la idea. También es cierto que su opinión no siempre nos gusta, a veces incluso nos repele y nos resulta casi una profanación de la idea, pero cuidado, porque dentro de ese punto de vista tan adverso podemos encontar una pieza que nos permite avanzar, una vuelta de tuerca o quizás simplemente nos aclare a dónde no queremos llegar con nuestra idea, lo que es bastante importante. En cualquier caso, siempre hay que ser humilde cuando pedimos opinión y tener claro que no todo el mundo va a seguir nuestro hilo de pensamiento.

Pese a todo, con asesores incluidos, es posible que después de mucho trabajo la idea continúe resistiéndose, tomando una forma que no es la que queremos y que por más que lo intentemos no damos con ello. En esos momentos lo mejor es dejar reposar la idea, porque quizás no estamos preparados para ella o porque simplemente necesita macerar un tiempo en un rincón oscuro de nuestra creatividad, nutrirse con más experiencias o incluso aprender nuevas técnicas artísticas. Sin embargo, aunque dejemos descansar sin agobios a nuestra idea, hay que tenerla siempre presente para que no caiga en el olvido y recurrir a ella cuando creemos que ha llegado el momento.

En algunos casos, el proceso de trabajo y descanso se repite varias veces, y puede que en cada vez se transforme un poco o que incluso deshaga cosas que ya estaban hechas y de las que nos sentíamos orgullosos, pero debemos hacerlo aunque nos duela. Una vez, encontrándome yo en una tesitura semejante, un artista me dijo que no había que tenerle miedo al borrador y a que algo que nos había costado hacer quedase oculto, porque el resultado final es mucho mejor. En su momento hice caso de su consejo y la verdad es que tenía razón, el sacrificio valió la pena.

Para resumir, tres consejos para las ideas que se resisten:
  1. Contar con buenos asesores que nos aconsejen y aporten puntos de vista diferentes.
  2. No ceder a la frustración, sino dejar madurar las ideas un tiempo sin olvidarlas.
  3. Nunca tener miedo a transformar la obra y borrar cosas, el resultado lo compensa.

Hasta aquí la reflexión de hoy.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Diaro del Escritor: Documentación I

Llevo dos semanas sin actualizar el blog, todo un (vergonzoso) récord. Lo cierto es este pasado mes de noviembre ha sido de locos en donde trabajo y fuera del empleo han habido tantas cosas que tenía que trabajar para mi proyecto casi por las noches (y alguna madrugada también), al final la sobreestimulación pudo conmigo y a penas si podía pensar qué poner para la entrada, y de hecho, tenía preparada la escena siguiente de Era del Caos, pero lo olvidé por completo... en fin.

Pero bueno, de lo que quiero hablar es de la experiencia nocturna de estas semanas en las que mi proyecto ha avanzado sigiloso mientras el resto dormía y en concreto de lo interesante que puede llegar ser la labor de documentación. Mi proyecto personal (o al menos el proyecto principal) está ambientado a finales del siglo XIX y principios del XX, una época estupenda para la literatura y el cine, sobre todo los géneros romántico y de terror, quizás precisamente por ser la época en la que convivieron a la par tradicionalidad e innovación tecnológica. 

Mi labor de documentación empezó por los descubrimientos de la época y de entrada me llamó la atención el campo de la medicina, en el que descubrí grandes curiosidades y me quedó bastante claro que antes de esa época, la gente se moría de cosas que hoy en día nos parecen tonterías que pasamos como si nada. Pero como se suele decir "para descubrir hay que probar" y en esa época se probaron algunos métodos bastante extremos que solían matar al paciente o dejarlo mucho peor. Por ejemplo, para la tuberculosis encontré métodos como romper las costillas para que el enfermo respirase mejor o atravesar los pulmones con agujas al rojo vivo para cauterizar las zonas afectadas por la enfermedad. Material de primera para un relato de terror ambientado en un hospital.

El siguiente paso, la economía, está siendo algo menos interesante y divertido, no sólo porque el tema no me apasiona en absoluto sino porque en internet resulta complicado conseguir la información que busco, algunas cosas sí, como cuánto valía un kilo de pan o un periódico, pero otras resultan mucho más complicadas de encontrar, por ejemplo, si pones cuánto vale una pistola en el siglo XIX te salen millones de páginas que te venden réplicas o antigüedades. Y eso me lleva al siguiente paso para documentarme, hablar con un experto en la materia. Admito que me resulta muy emocionante la perspectiva de ir en busca de un maestro que me ilustre y siento curiosidad por saber quién y cómo será ese pobre al que voy a agobiar con mis preguntas, jejeje.

Por lo pronto empezaré por la universidad, que afortunadamente no me queda lejos. Ya comentaré qué tal la experiencia.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Tiempos de desánimo

Y de repente, con ese proyecto personal que te hace muchísima ilusión en un estado muy avanzado, tu ánimo desaparece, pierdes el ritmo de trabajo y lo que es peor, las ganas de terminarlo. No sé si a alguien más le ha pasado (supongo que sí), pero es lo que me ha ocurrido a mí. Me explico un poco más:

Tengo un proyecto literario en el que trabajo como mínimo un día a la semana, en concreto el martes, que lo tengo como "el día del proyecto", una etiqueta tan seria como puede ser ir a trabajar cada mañana y (casi) tan vital como comer. Según el plan que me hice a finales de octubre del año pasado, la parte escrita debería estar terminada o al menos en su fase Beta en un año. Llegó finales de julio y tras las vacaciones hice balance de cuánto había avanzado, la verdad es que estaba muy contento porque tenía acabadas las partes más vitales del mismo y sobre un 65-70% del total, confieso que me sentí orgulloso de mí mismo. Pero entonces llegó agosto, y por diferentes motivos ha sido un mes de completo desánimo, no sólo a nivel artístico sino en general, y claro, el mes se ha consumido sin avances, septiembre le ha seguido y aunque he hecho algunos progresos, son bastante tímidos, lo que supone un retraso importante para el proyecto... Y no es que pase algo si no termino a tiempo, no tengo un editor dándome con el látigo en la espalda, ni el mundo acabará en esa fecha, ni se extinguirá mi gran oportunidad de dedicarme a lo que me gusta, no, nada de eso, si no consigo llegar a la fecha no sucederá nada en absoluto salvo que tendré que lidiar con la sensación de fracaso al no haber sido capaz de terminar en el plazo y el bajón que eso supone.

La cuestión es ¿cómo lidia uno con esos momentos en los que no quieres hacer algo que realmente te encanta?, lo cierto es que esa sensación se puede dar por varios motivos.
  1.  Es posible que estés saturado de tu proyecto y la mente te pida otra cosa para salir del "empacho", lo que suele ocurrir cuando uno se sobreesfuerza más de la cuenta. En este caso no hay alternativa (o por lo menos a mí no me ha funcionado ninguna de las que se me han ocurrido), hay que dejarlo aparcado un poco y hacer otras cosas divertidas que te permitan no pensar en ello, pero ojo, no hay que pasarse con este tiempo de barbecho porque luego cuesta voler al tema y recuperar el ritmo, una semanita está bien, tal vez dos, pero en mi experiencia mejor no más que eso.
  2. Estrés. El terrible y angustioso estrés es el principal culpable de que las musas huyan de ti como si fueses un apestado. Lo malo del estrés es que suele ser justificado, es decir, el artista recibe una presión externa que no puede evitar y que le agobia horrorosamente. A algunos artistas, cierto grado de presión los motiva y realizan obras de un estilo diferente al habitual, pero de igual calidad (algunos incluso mejor), pero en mi caso, la inspiración no se lleva bien con la presión. Para aliviar el problema, lo mejor es la técnica de la olla exprés, es decir, buscar algo que ayude a aliviar esa presión, soltar toda la posible y después, más aliviado, ponerte a trabajar en lo que te gusta. ¿Qué cosas pueden aliviar la presión?, ya hice una entrada sobre ello en el blog (échale un vistazo aquí http://goo.gl/m70Gt).
  3. Mala época. Como a cualquier persona, a veces pasamos por una mala época por distintas causas, lo que afecta a todas las áreas de nuestra vida, una enfermedad, la ruptura de una relación, problemas de trabajo y mil y un etcéteras nos pueden dejar sin fuerzas para continuar. Es importante pasar ese dolor inicial sin temor a dejar temporalmente las cosas, pero una vez asimilada la situación uno no debe seguir sumido en ese estado de depresión sino que debe comenzar a trabajar en su arte, de hecho, muchos artistas han alimentado a sus musas con la tristeza y obtenido grandes obras. En mi caso concreto, soy del tipo optimista, por lo que mi arte va mejor cuando estoy contento, pero pese a ello, cuando he pasado estos momentos tristes, me he forzado un poco a seguir y al final eso me ha ayudado a recuperar el ánimo, algo así como una terapia.
En estos momentos estoy pasando por una mezcla entre el 2 y el 3 (de hecho, el 2 ha provocado que me sienta en el 3) y después de algún tiempo he vuelto a trabajar en el proyecto, eso si, me he metido para empezar en una parte que no requiere mucha creatividad y resulta algo más mecánica, un poco para recuperar el ritmo y motivarme con pequeños éxitos y ver cositas que van terminandose poco a poco. La técnica está funcionando y ya esta semana, aunque sigo agobiado, me siento más positivo y puedo ponerme al lío con ánimo.

Tal vez no lo termine a tiempo, pero sé que voy a terminarlo y a sentirme a gusto con el resultado. Al final, eso es lo que verdaderamente importa.


viernes, 6 de septiembre de 2013

El temor del escritor novel

Si algo tenemos en común los escritores hoy en día (al menos todos los que he conocido de alguna manera) es el miedo a que nos quiten la obra, ya sea porque nos roben y publiquen la idea o que estando en medio de una saga, venga alguien y te pise ese final increíble y legendario que llevas pensando desde que empezaste a escribir la historia y que causará conmoción y se convertirá en todo un hito en la historia de la literatura.

Cuando resulta que eres un escritor novel que no tienes ni idea de por dónde tirar, la cosa es peor y ves enemigos en todas partes, especialmente en la red, con noticias como "le hackearon el ordenador a la de Harry Potter" y noticias por el estilo.Y es que el escritor novel sabe en su fuero interno que su obra será el próximo gran "Best Seller" y claro, entre eso y que ese primer relato es como un hijo, resulta hasta comprensible esa paranoia que nos aqueja.

Pero la cuestión, a menudo repetida hasta la saciedad por los amigos del escritor (a veces acompañada de una colleja), es ¿quien rayos te va a robar nada si no te conocen más que en tu casa?, es un argumento con bastante peso, pero el celoso escritor novel no se siente convencido y se dedica a crear obras diferentes y paralelas para que la gente conozca "su estilo", pero resulta que la gente no le presta atención a eso, tener un estilo particular sólo sirve cuando ya eres famoso (muy famoso) y se reconoce tu sello donde sea, en general la gente de lo que se enamora es de una historia, de un personaje, de un mundo... del escritor no suelen acordarse mucho, si es el tipo de la foto que sale en una de las tapas, pero eso no le interesa a la mayoría, la mayoría va a por la historia, especialmente si sólo hay una novela. Sólo cuando un escritor tiene varias novelas (o una saga de varios libros) de cierto éxito es cuando la gente empieza a quedarse con el nombre del autor... pero ahora mismo eres un escritor novel y no te conocen mas que en tu casa...

Como escritor novel, sufro de la misma paranoia que cualquiera, pero como confidente de una escritora me veo también del otro lado, del que dice "tienes que arriesgarte para ser famosa" y he ahí el gran dilema pues seguir el propio consejo es más difícil que confiar en el criterio de alguien ajeno a ti, tal vez porque la ilusión de que puedes echarle la culpa a ese otro que te aconsejó mal (aunque la culpa es siempre tuya por hacerle caso). Y claro ¿qué hace uno en una situación como esta?, ¿se arriesga, continúa escondido en su agujero?, ¿se planta en las oficinas donde se manejan los derechos de autor para exigir mil y una cláusulas de protección para su futura obra prima?, cualquiera que esté o haya estado en esta situación lo comprenderá independientemente de su decisión ¿qué haré yo?, aún no lo he decidido, pero sin duda los que se asomen de vez en cuando a estaVentana del Inovaian acabarán por saberlo... pronto.

viernes, 16 de agosto de 2013

La Sobreestimulación del día a día

Hace algún tiempo que no publico una reflexión en la ventana. La verdad es que el ritmo de vida últimamente no deja mucho espacio para pensar... y quizás ese es el problema, que somos bombardeados con millones de estímulos que no nos dejan detenernos a meditar las cosas, obligándonos a continuar haciendo lo que sea estemos haciendo siguiendo la corriente de superestimulación que nos conduce hacia delante sin permitirnos ver lo que ocurre a nuestro alrededor y no porque haya algo que nos lo impida realmente, si algo nos lo impidiera nos rebelaríamos y encontraríamos la forma de destruir ese obstáculo, no, lo que hace es agobiarnos con la urgencia de lo que ocurre justo delante o nos distrae con la miríada de cosas a las que (supuestamente)tenemos que prestarle atención, casi como si el mundo (o por lo menos nuestro mundo personal y posibles aledaños) dependiese de ello.

Suelo ser un poco rebelde en este sentido, personalmente suelo tener tiempos en los que rompo con todo lo que se puede romper (obviamente no voy a dejar mi trabajo para tener un momento de paz) y me quedo estático, o al menos así se ve de fuera. Interiormente lo que sucede es que intento hacer frenar a mi mente y espíritu acelerados como un tren fuera de control por tanto estímulo y devolverlo a un ritmo más natural, más lógico para cualquier ser humano, un trabajo mental costoso y cansado, como seguro corroborará cualquiera que lo haya intentado. Un poco me hace sentir como una ilustración de Mafalda que decía "¡paren el mundo que me quiero bajar!", que vi hace algún tiempo y pienso que refleja bastante bien la sensación.

Todo eso hace que me pregunte ¿quien me hiperestimula tanto?, ¿hay un verdadero responsable o soy yo mismo?, creo que las dos respuestas son correctas. Hay una intencionalidad ajena a nosotros en mantenernos en ese estado, ya sean en forma de bombardeo de anuncios, microinformación en grandes cantidades (sobre todo en internet, donde las noticias son muy cortas, muy rápidas y con un tiempo de vida muy corto) y, por supuesto, la terrible y demandada multitarea, tan solicitada en los trabajos y de la que ya hablaré en otra reflexión dentro de poco. Pero también hay un factor propio porque, si bien no podemos impedir el bombardeo, somos tan bobos que vamos hacia él y lo propiciamos, por ejemplo ¿Cuántas veces no hemos dejado de leer el texto de una web porque era "demasiado largo" y "no teníamos tiempo" para terminarlo? 

Los ejemplos son muchos y no voy a hacer una disertación enorme para que esta entrada del blog no sea "demasiado larga para leerla", pero si quiero añadir algunas cosas que pueden aliviar el problema y permitirnos vivir un poco.

-1. Tómate el tiempo necesario: Es decir, si vas a hacer algo procura hacer únicamente ese algo, dedícale la concentración necesaria y pospón el resto de tareas.
-2. No dejes lo que realmente quieres hacer para el final. Estarás cansado física y mentalmente por lo que no lo vas a disfrutar tanto como podrías ni tendrá la calidad que podría tener.
-3. Haz las tareas chorras y repetitivas como mirar el correo/redsocialdeturno/etc. Una o dos veces al día (mejor una) por no más de veinte minutos, todas seguidas y olvídate de ellas.
-4. Si vas a leer algo por internet (o por donde sea) léelo hasta el final, si luego no da tiempo de leer otras cosas pues no da tiempo.
-5. Mide la importancia de las cosas que haces, cuánto tiempo/esfuerzo/dinero requiere, qué va a aportarte y en definitiva si realmente vale la pena que gastes tu atención en ello. Si no vale la pena, abandónalo, a veces cuesta porque nos hace ilusión, pero puede que sea una piedra de tropiezo para otros proyectos que nos ilusionan más. Por ejemplo, en mi caso yo abandoné una de mis aficiones para poder dedicarme a mis proyectos artísticos. -6. Guárdate un tiempo para frenar. La idea no es que durante x tiempo te dejes caer por algún sitio y no hagas absolutamente nada, la idea es que silencies todos los estímulos externos y te quedes solo con tus pensamientos, verás que tu mente te lleva a darte cuenta de mejores cosas y puede ser una ventana para que la inspiración entre.

Y hasta aquí la reflexión, espero que les sirva de ayuda.

viernes, 14 de junio de 2013

Juegos Interpretativos

Desde siempre, nos ha gustado imaginar que somos otras personas, especialmente de niños, cuando todos soñamos con ser algo, ya sea astronautas, princesas, caballeros, bomberos, cocineros y cosas así. Estos juegos contribuyen a nuestro desarrollo normal y en cierta medida, este "teatrillo" nos prepara para la vida real y nos ayuda en parte también a interrelacionarnos con otros niños, con los que aprendemos además a resolver conflictos de una u otra forma, pues no siempre los niños están de acuerdo en cómo interpretar algo, pero se las arreglan para plantear a su manera sus puntos de vista para llegar a un consenso, a veces marchándose enfadados cuando no se llega a una solución satisfactoria.

En mi opinión personal, "estos juegos de niños" son el origen del teatro y por extensión, el cine. Sin embargo, no es de esto de lo que me gustaría hablar, sino de otra evolución de estos mismos juegos interpretativos a los que llamamos "juegos de rol".

Básicamente un juego de rol es similar a jugar al teatro o las películas, con la diferencia de que es más adulto, con unas reglas muy concretas y un narrador/director de juego que hila toda la historia y da vida al entorno, pudiendo jugarse sin necesidad de nada a parte de la imaginación de todos los participantes, aunque normalmente suele haber papel, lápiz y unos dados que aporten ese elemento aleatorio para hacer interesantes los eventos y de esa forma no dependa únicamente del criterio del narrador o los jugadores.

Muchos clichés pesan sobre los que juegan a estos juegos declarándolos antisociales y "raros", pero nada más lejos de la realidad, de hecho, es todo lo contrario porque estos juegos a lo que invitan es precisamente a relacionarse con otras personas y abrirse al mundo abandonando el sentido del ridículo para poder interpretar el personaje y de paso reirse un poco de uno mismo, fomentando al mismo tiempo la creatividad de una forma impresionante ya que requiere tanta imaginación como leer un libro, una dosis de teatro y algo de ingenio para superar los distintos retos que la historia expuesta por el narrador plantea a los jugadores, lo que lo convierte en una actividad sumamente recomendable para cualquiera con un mínimo de gusto por una buena historia, sin importar el género, porque en esto los juegos de rol son de lo más variado y no se limitan a la fantasía al estilo de Tolkien, como marca el cliché, sino que abarcan casi cualquier género, desde la ciencia ficción más futurista a tramas policíacas al estilo del cine negro o de acción, pasando por supuesto por el terror más refinado y la comedia, vamos, para todos los gustos.

Así pues, desde la Ventana del Inovaian recomiendo a todo el mundo que pruebe los juegos de rol, que se junten con un par de amigos, busquen un narrador o hagan sus propias historias, prueben y disfruten. ¡La diversión está garantizada!

lunes, 13 de mayo de 2013

El arte y la narración

Desde el inicio de los tiempos, el ser humano ha tenido la necesidad de comunicar a otros, pero no sólo en el sentido de compartir información objetiva, sino de transmitir una experiencia cargada de emociones, destinada a hacer sentir tanto como a transferir conocimientos y sabiduría.

Desde aquellos lejanos días en los que  los ancianos y chamanes mostraban a los jóvenes el mundo a través de sus canciones, leyendas y pinturas en la roca viva de las cuevas, el ser humano ha buscado siempre nuevas formas de contar sus historias y hacerlas vivir y sentir a los demás usando métodos cada vez más sofisticados. Así, las pinturas rupestres se convirtieron en grabados y esculturas, luego en lienzos, mucho más tarde en fotografías hasta dar paso a las imágenes digitales de hoy. Por otro lado, las canciones dieron paso a la poesía y la lírica, se inventaron un sinfín de instrumentos para hacer vibrar las historias en el corazón, se inmortalizaron en libros, se crearon métricas y se destruyeron sólo para volver a inventarse y luego combinar las palabras con imágenes para crear libros ilustrados, cómics y novelas gráficas. De la colaboración entre muchos deseosos de participar en esas historias surgió el teatro y siglos más tarde éste se combinó con la fotografía para dar lugar al cine, al que más tarde se unirían la lírica y la música para hacerlo más vívido, sumándose incluso el dibujo y la pintura para dar a luz al cine animado; y algo de tiempo más tarde se añadieron nuevas tecnologías para no sólo seguir enriqueciéndose y haciendonos casi palpable lo que sólo existe en la imaginación mientras estamos sentados en la butaca, sino también para engendrar el videojuego, que de sus orígenes como mero entretenimiento audiovisual ha pasado a ser prácticamente una forma de cine interactivo que hoy en día toma cada vez más fuerza.

Independientemente de la técnica o combinación que se use, todo surge de la necesidad de una persona de compartir y con ello hacer cobrar vida una idea, una historia cargada de experiencias, emociones y conocimientos. Esa persona, la piedra angular de todo esto, el Narrador.

Pero, ¿quien puede convertirse en Narrador?, la respuesta es simple, cualquiera, y en cierta medida todos somos narradores pues ¿quien no se ha emocionado contando (y adornando) alguna anécdota?. Sean cuales sean las habilidades de uno todo surge de ese deseo de comunicar, una necesidad que debemos satisfacer con valentía y de la mejor manera a nuestro alcance para enriquecernos nosotros y a todos aquellos a los que llegue el mensaje.

Atrevámonos a innovar y explorar nuevas formas de contar lo que sentimos, ¡atrevámonos a ser Narradores!


jueves, 18 de abril de 2013

La Influencia de los Sueños

¿Alguna vez te has preguntado cuánto nos influyen los sueños?, no digo sólo a los artistas, a la gente en general. ¿Cuánta gente de éxito ha confesado que una vez tuvo un sueño y aquello marcó su vida?

Dijo calderón "la vida es sueño y los sueños sueños son", pero pienso yo ¿no están ciertos sueños puestos ahí para retarnos a hacerlos realidad?, no sé si soy el único, pero esos sueños suelen tener un aire distinto y especial que los distingue del resto, como si estuviesen "grabados" con una cámara que tuviese un filtro diferente. Incluso cuando son crípticos y aparentemente no significan nada tienen ese filtro, tal vez una pista para que nos demos cuenta de que tenemos que interpretarlos y descubrir lo que algo en nuestro interior quiere decirnos.

Una vez soñé, estando deprimido y agobiado con las cosas del día a día, con una escalera que no terminaba nunca, frustrado me senté en los escalones y mientras estaba allí, alguien, yo mismo, me dio un bastón de oro y me dijo "sigue, arriba está la meta" sin saber bien la razón, tomé el cayado y continué subiendo hasta que la luz de arriba me alcanzó a mi. Podría no haber significado nada, pero le di importancia y aunque no lo estaba pasando bien seguí adelante, seguí subiendo le empinada escalera de la vida, ¿lo alcancé?, no lo sé. Pero sé que puedo continuar adelante.

En estos últimos años he tenido varios de esos sueños dorados y poco a poco la niebla del camino que debo recorrer se va disipando. Es imposible saber dónde me llevarán al final esos caminos, pero ¿no es esa una de las cosas que hacen la vida interesante?, puede que consiga o no la meta, pero no todo es eso, tan importante es el final como el camino hasta llegar a él.

¿Has tenido tu un sueño así?, ¿le has hecho caso o lo has ignorado pensando que no es más que un sueño, una idea loca o una fantasía infantil?, recuerda que hubo una vez unos niños hermanos que querían volar y siguiendo ese sueño inventaron el primer avión, y como ellos muchos otros niños que lucharon por conseguir su sueño y lo lograron siendo adultos, o murieron en el intento dejándo un camino hecho para a los niños que llegaron después hasta que al fin el sueño se cumplió.

Si tienes un sueño, persíguelo, no importa que parezca imposible. Como dijo Beethoven: "Haz lo necesario para cumplir tu más ardiente deseo y acabarás lográndolo".

Ánimo y dulces sueños.

jueves, 4 de abril de 2013

La Soledad del Inovaian

La soledad es algo muy importante en la vida y obra de cualquier artista, sea de la rama que sea. No se puede pintar, escribir o diseñar una obra maestra con diez personas mirando por encima de tu hombro cómo lo haces y haciendo comentarios. Gracias a la soledad, el creativo puede entrar en un estado de concentración que le permite trabajar en su obra con precisión y calidad, tomándose el tiempo necesario para perfeccionar su obra y ponerse en comunión con su inspiración.

Sin embargo, como con todas las cosas, la soledad es también peligrosa para el artista. Cuántos no se han vuelto personas hurañas, antisociales y oscuras, como ermitaños artísticos, por culpa de un exceso de soledad en pos de mantener casi permanentemente ese estado de concentración. El ser humano no está hecho para estar solo, necesita de otras personas para ser alguien completo tanto a nivel psicológico como emocional. Por si fuera poco, el ser humano tampoco se lleva bien del todo con lo estático, queramos o no siempre hay un momento en el que necesitamos del cambio para sentirnos bien y el arte más que ninguna otra disciplina, necesita de estímulos para nutrirse, crecer y fortalecerse, así como en una casa se abren las ventanas para que la luz y el aire renueven el interior. Pero también sucede lo contrario, grandes genios se han malogrado por un exceso de compañía (normalmente fruto de su éxito artístico y fama), dejando en un segundo plano aquello para lo que eran geniales, a menudo bajando terriblemente su calidad y propiciando su caída en desgracia.

De modo que para cualquier artista, es vital alcanzar un equilibrio sano entre la soledad y la compañía, entre lo estático de su lugar de trabajo y el cambio. Muchos grandes artistas comprendieron esto y emprendieron viajes para llenarse de experiencias que luego transmitieron a su arte. También muchos han sabido compaginar su trabajo artístico con sus relaciones sociales tanto de la familia como amigos y desconocidos e incluso les han incluido en estos procesos.

A título personal en este sentido, nunca trabajo tanto, tan rápido, tan bien y con tanta ilusión como después de mostrar a mis allegados de confianza en lo que ando metido y comentarlo con ellos, independientemente de si les gusta o no, de hecho, a menudo esas conversaciones hacen que vea mis ideas con una perspectiva diferente y, aunque no necesariamente hago caso a lo que me dicen (hay que tener criterio propio), si es cierto que, gracias a esta fresca y diferente visión de la obra, muy a menudo he terminado haciendo algo mucho mejor que lo que iba a ser originalmente.

Como conclusión, resumo: El artista que quiere llegar lejos debe ser sabio para equilibrar la soledad necesaria para trabajar, las experiencias que le han de llenar de ideas y rodearse de personas fieles, sinceras y con criterio que deben desafiar sus ideas y juzgar con amor su obra. Así podrá pulir la joya de su arte y con ella deslumbrar al mundo.

viernes, 22 de febrero de 2013

De los cuentos y la educación

Estaba el otro día hablando con mi padre sobre la educación de hoy y la de ayer (específicamente la mía) y la importancia de los cuentos de hadas a la hora de criar personas de mentalidad coherente y equilibrada, y observamos que las historias que se cuentan a los niños hoy en día son excesivamente empalagosas y acolchadas, como temiendo que los niños se traumaticen por culpa del lobo feroz.


Es cierto que los cuentos de toda la vida son oscuros, incluso terroríficos, si se cuentan como es debido. Por ejemplo el lobo de caperucita, zalamero y seductor, pero terrible y traicionero; la bruja de la casita de chocolate de Hänsel y Gretel, tan espantosamente cruel que obligaba a la niña a limpiar mientras engordaba a su hermano para comérselo sin que ella pudiera hacer nada más que lamentar su suerte; o la bestia de la bella y la bestia, condenada a una forma terrible por su orgullo y la dureza de su corazón, equiparando su exterior al interior. 


Vistos de esta forma (como realmente son), los cuentos lucen terribles y parecen más pensados para traumatizar que para entretener, sin embargo su propósito no es ni lo uno ni lo otro, el verdadero propósito de los cuentos es enseñar una verdad de la vida y la vida es tan terrible como hermosa.  Gracias al terrible lobo, los niños no se entretienen por el camino ni hablan con extraños especialmente si ofrecen algo; gracias a la malvada bruja, los niños no sólo entienden que algo demasiado bueno puede tener gato encerrado sino que si colaboran juntos y son astutos pueden escapar del mal; gracias a la bestia, los niños aprenden las consecuencias del orgullo y el significado de la redención y la esperanza.


Pero, ¿qué consecuencias tiene este “proteger la inocencia“?, los niños crecen viendo sólo una cara buena de la moneda, saben que la mala está ahí, los niños no son tontos por más que los adultos queramos creernos lo contrario, pero aprenden que la gente adulta ya se encarga de eso y así, los niños siguen siendo bebés cuando deberían ser niños y niños cuando deberían estarse convirtiendo en adultos. El cuerpo no espera por la mente y sin haber madurado se encuentran un día con que son (supuestamente) adultos y la realidad exige algo de ellos. ¿Acaso esto no supone un mayor trauma que el que pueda producir el lobo feroz?


El problema, por supuesto, es mucho más grande que la parte que corresponde a los cuentos, pero básicamente la cuestión es la egoísta insistencia de los adultos de mantener a los niños siendo niños para así disfrutar de su infancia el mayor tiempo posible, en lugar de intentar que se conviertan en personas preparadas para vivir el mundo. Esto no significa irse al otro extremo y ofrecerles una vida dura y gris, pues también es mostrarles sólo una cara de la moneda, una muy amarga y deprimente que les quitaría la alegría y el amor por la vida.


Sólo a través del equilibrio entre las dos caras de la vida es que podemos ofrecer una educación adecuada. Tomemos ejemplo de los cuentos, que equilibran la imaginación con la lección y así muestran la verdad a través de la fantasía.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Cuando la inspiración huye

 A cualquiera al que le guste crear le ha pasado alguna vez que de pronto no se siente inspirado. De cerca me tocan el terrible "Folio en blanco" del escritor y el "lienzo en blanco" del pintor, no sé de primera mano cómo será con el resto de las artes, pero me imagino que será muy parecido. Es una sensación terrible  cuando queremos ponernos "manos a la obra" y de pronto nos quedamos bloqueados y lo peor es cuando ese bloqueo se estira en el tiempo dejándonos en una especie de calma meridiana en la que no nos podemos mover ni hacia delante ni hacia atrás y por más que nos estrujamos el cerebro no hay manera de arrancar.

    Si estamos estresados, es bastante habitual que nuestras musas se vayan de vacaciones o se pongan en huelga protestando por ello, cosa que sólo notamos justo en el peor momento: cuando tenemos un tiempo precioso para poder hacer lo que nos gusta. Entre las soluciones más habituales para esta situación yo (como muchos) encuentro muy útil dar un pequeño paseo por un entorno tranquilo, tal vez un parque, una avenida, etc. También funciona el "momento zen", ese en el que te sientas con una música relajante que te aísle del mundo y te permita calmar la ebullición mental que produce el estrés. Pero todos no somos iguales, los hay que para encontrarse a sí mismos necesitan acción, tal vez una hora de gimnasia a ritmo matador; un rato corriendo a tope; practicando algún deporte competitivo o ¿por qué no? jugando algún videojuego o viendo alguna película que nos inspire. En definitiva, algo que nos ayude a soltar la adrenalina y volver a ser nosotros mismos.

    Pese a todos estos trucos, aún es posible que las musas no se dignen a hacer acto de presencia y continúen sin dar señales de vida. ¿Qué hacemos en ese caso?, ¿esperar pacientemente a que se les pase la pataleta? Podría ser, pero yo he descubierto otra forma de hacerlas salir de sus escondites y es crear algo, lo que sea, aunque sea algo que luego tenga ganas de quemar en una hoguera para que nadie lo vea. En el caso de un pintor pues retratar cualquier cosa, incluso hacer una copia de una obra anterior; un escritor podría relatar cualquier evento que se le pase por delante como lo que ha visto en el parque o el devenir del día; un músico podría tocar cualquier pieza probando acordes extraños a ver qué pasa; un escultor podría empezar a tallar una pieza sin forma ni objetivo concreto dejándose llevar por el cincel; o poner cualquier canción aleatoria y moverse sin orden ni concierto en caso de un bailarín. Esto, aunque parezca extraño hará que nuestras musas se sientan atraídas hacia nosotros, ya sea horrorizadas y prestas a redirigirnos para evitar más daños al arte o interesadas en lo que hacemos porque han visto algo interesante. Tengo comprobado que en un amplio porcentaje de veces las musas dejan su huelga y acuden a nosotros con vigor renovado.

    Pruebenlo, atrévanse y experimenten, a ver si sus musas les hacen caso. Y, si puede ser, compartan su experiencia.

jueves, 17 de enero de 2013

¿Qué es un Inovaian?


Un Inovaian es alguien que crea, que innova, no sólo es un artista, también es un inventor, un aventurero que desafía la concepción del mundo con sus ideas y disfruta con ello, le llena la vida dándole ser y sentido.

La fuerza del Inovaian radica en ese extraño y etéreo mundo de las ideas, tan intangible que a penas se puede atisbar, tan esquivo como el agua que se escurre entre los dedos al intentar atraparla, pero cuando el Inovaian logra tomar algo de ese mundo, aunque sólo sea una pequeña gota y se aferra a ella para convertirla en algo tangible, esa idea toma forma y se convierte en una realidad que sorprende y conmueve. Una realidad que altera el corazón de los que la contemplan y cuando el corazón de la gente cambia, el mundo cambia.

Todos podemos ser Inovaians, todos tenemos esa capacidad en nuestro interior, pero ¿por qué no todos lo somos?, la mayoría nos conformamos con la realidad que vivimos, ya sea por dejadez o porque nos sentimos ahogados por nuestro ritmo diario, demasiado cansados para el esfuerzo que supone pensar diferente, retarnos a nosotros mismos, replantearnos la información que recibimos y sacar nuestras propias conclusiones.

Seamos valientes y atrevámonos, pues la única verdadera derrota es decir "me rindo". Sé creativo, sé inconformista, sé alguien que hace realidad las maravillas de su mente, sé alguien que cambia el mundo, sé un Inovaian.