Es en estos momentos de contrariedad creativa cuando los "asesores" del artista (amigos, familiares, etc.) resultan sumamente importantes, porque su opinión aporta un punto de vista alternativo que puede despejar muchas dudas e incluso abrir nuevos caminos para la ejecución de la idea. También es cierto que su opinión no siempre nos gusta, a veces incluso nos repele y nos resulta casi una profanación de la idea, pero cuidado, porque dentro de ese punto de vista tan adverso podemos encontar una pieza que nos permite avanzar, una vuelta de tuerca o quizás simplemente nos aclare a dónde no queremos llegar con nuestra idea, lo que es bastante importante. En cualquier caso, siempre hay que ser humilde cuando pedimos opinión y tener claro que no todo el mundo va a seguir nuestro hilo de pensamiento.
Pese a todo, con asesores incluidos, es posible que después de mucho trabajo la idea continúe resistiéndose, tomando una forma que no es la que queremos y que por más que lo intentemos no damos con ello. En esos momentos lo mejor es dejar reposar la idea, porque quizás no estamos preparados para ella o porque simplemente necesita macerar un tiempo en un rincón oscuro de nuestra creatividad, nutrirse con más experiencias o incluso aprender nuevas técnicas artísticas. Sin embargo, aunque dejemos descansar sin agobios a nuestra idea, hay que tenerla siempre presente para que no caiga en el olvido y recurrir a ella cuando creemos que ha llegado el momento.
En algunos casos, el proceso de trabajo y descanso se repite varias veces, y puede que en cada vez se transforme un poco o que incluso deshaga cosas que ya estaban hechas y de las que nos sentíamos orgullosos, pero debemos hacerlo aunque nos duela. Una vez, encontrándome yo en una tesitura semejante, un artista me dijo que no había que tenerle miedo al borrador y a que algo que nos había costado hacer quedase oculto, porque el resultado final es mucho mejor. En su momento hice caso de su consejo y la verdad es que tenía razón, el sacrificio valió la pena.
Para resumir, tres consejos para las ideas que se resisten:
- Contar con buenos asesores que nos aconsejen y aporten puntos de vista diferentes.
- No ceder a la frustración, sino dejar madurar las ideas un tiempo sin olvidarlas.
- Nunca tener miedo a transformar la obra y borrar cosas, el resultado lo compensa.
Hasta aquí la reflexión de hoy.
