Desde siempre, nos ha gustado imaginar que somos otras personas, especialmente de niños, cuando todos soñamos con ser algo, ya sea astronautas, princesas, caballeros, bomberos, cocineros y cosas así. Estos juegos contribuyen a nuestro desarrollo normal y en cierta medida, este "teatrillo" nos prepara para la vida real y nos ayuda en parte también a interrelacionarnos con otros niños, con los que aprendemos además a resolver conflictos de una u otra forma, pues no siempre los niños están de acuerdo en cómo interpretar algo, pero se las arreglan para plantear a su manera sus puntos de vista para llegar a un consenso, a veces marchándose enfadados cuando no se llega a una solución satisfactoria.
En mi opinión personal, "estos juegos de niños" son el origen del teatro y por extensión, el cine. Sin embargo, no es de esto de lo que me gustaría hablar, sino de otra evolución de estos mismos juegos interpretativos a los que llamamos "juegos de rol".
Básicamente un juego de rol es similar a jugar al teatro o las películas, con la diferencia de que es más adulto, con unas reglas muy concretas y un narrador/director de juego que hila toda la historia y da vida al entorno, pudiendo jugarse sin necesidad de nada a parte de la imaginación de todos los participantes, aunque normalmente suele haber papel, lápiz y unos dados que aporten ese elemento aleatorio para hacer interesantes los eventos y de esa forma no dependa únicamente del criterio del narrador o los jugadores.
Muchos clichés pesan sobre los que juegan a estos juegos declarándolos antisociales y "raros", pero nada más lejos de la realidad, de hecho, es todo lo contrario porque estos juegos a lo que invitan es precisamente a relacionarse con otras personas y abrirse al mundo abandonando el sentido del ridículo para poder interpretar el personaje y de paso reirse un poco de uno mismo, fomentando al mismo tiempo la creatividad de una forma impresionante ya que requiere tanta imaginación como leer un libro, una dosis de teatro y algo de ingenio para superar los distintos retos que la historia expuesta por el narrador plantea a los jugadores, lo que lo convierte en una actividad sumamente recomendable para cualquiera con un mínimo de gusto por una buena historia, sin importar el género, porque en esto los juegos de rol son de lo más variado y no se limitan a la fantasía al estilo de Tolkien, como marca el cliché, sino que abarcan casi cualquier género, desde la ciencia ficción más futurista a tramas policíacas al estilo del cine negro o de acción, pasando por supuesto por el terror más refinado y la comedia, vamos, para todos los gustos.
Así pues, desde la Ventana del Inovaian recomiendo a todo el mundo que pruebe los juegos de rol, que se junten con un par de amigos, busquen un narrador o hagan sus propias historias, prueben y disfruten. ¡La diversión está garantizada!
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