jueves, 26 de septiembre de 2013

Tiempos de desánimo

Y de repente, con ese proyecto personal que te hace muchísima ilusión en un estado muy avanzado, tu ánimo desaparece, pierdes el ritmo de trabajo y lo que es peor, las ganas de terminarlo. No sé si a alguien más le ha pasado (supongo que sí), pero es lo que me ha ocurrido a mí. Me explico un poco más:

Tengo un proyecto literario en el que trabajo como mínimo un día a la semana, en concreto el martes, que lo tengo como "el día del proyecto", una etiqueta tan seria como puede ser ir a trabajar cada mañana y (casi) tan vital como comer. Según el plan que me hice a finales de octubre del año pasado, la parte escrita debería estar terminada o al menos en su fase Beta en un año. Llegó finales de julio y tras las vacaciones hice balance de cuánto había avanzado, la verdad es que estaba muy contento porque tenía acabadas las partes más vitales del mismo y sobre un 65-70% del total, confieso que me sentí orgulloso de mí mismo. Pero entonces llegó agosto, y por diferentes motivos ha sido un mes de completo desánimo, no sólo a nivel artístico sino en general, y claro, el mes se ha consumido sin avances, septiembre le ha seguido y aunque he hecho algunos progresos, son bastante tímidos, lo que supone un retraso importante para el proyecto... Y no es que pase algo si no termino a tiempo, no tengo un editor dándome con el látigo en la espalda, ni el mundo acabará en esa fecha, ni se extinguirá mi gran oportunidad de dedicarme a lo que me gusta, no, nada de eso, si no consigo llegar a la fecha no sucederá nada en absoluto salvo que tendré que lidiar con la sensación de fracaso al no haber sido capaz de terminar en el plazo y el bajón que eso supone.

La cuestión es ¿cómo lidia uno con esos momentos en los que no quieres hacer algo que realmente te encanta?, lo cierto es que esa sensación se puede dar por varios motivos.
  1.  Es posible que estés saturado de tu proyecto y la mente te pida otra cosa para salir del "empacho", lo que suele ocurrir cuando uno se sobreesfuerza más de la cuenta. En este caso no hay alternativa (o por lo menos a mí no me ha funcionado ninguna de las que se me han ocurrido), hay que dejarlo aparcado un poco y hacer otras cosas divertidas que te permitan no pensar en ello, pero ojo, no hay que pasarse con este tiempo de barbecho porque luego cuesta voler al tema y recuperar el ritmo, una semanita está bien, tal vez dos, pero en mi experiencia mejor no más que eso.
  2. Estrés. El terrible y angustioso estrés es el principal culpable de que las musas huyan de ti como si fueses un apestado. Lo malo del estrés es que suele ser justificado, es decir, el artista recibe una presión externa que no puede evitar y que le agobia horrorosamente. A algunos artistas, cierto grado de presión los motiva y realizan obras de un estilo diferente al habitual, pero de igual calidad (algunos incluso mejor), pero en mi caso, la inspiración no se lleva bien con la presión. Para aliviar el problema, lo mejor es la técnica de la olla exprés, es decir, buscar algo que ayude a aliviar esa presión, soltar toda la posible y después, más aliviado, ponerte a trabajar en lo que te gusta. ¿Qué cosas pueden aliviar la presión?, ya hice una entrada sobre ello en el blog (échale un vistazo aquí http://goo.gl/m70Gt).
  3. Mala época. Como a cualquier persona, a veces pasamos por una mala época por distintas causas, lo que afecta a todas las áreas de nuestra vida, una enfermedad, la ruptura de una relación, problemas de trabajo y mil y un etcéteras nos pueden dejar sin fuerzas para continuar. Es importante pasar ese dolor inicial sin temor a dejar temporalmente las cosas, pero una vez asimilada la situación uno no debe seguir sumido en ese estado de depresión sino que debe comenzar a trabajar en su arte, de hecho, muchos artistas han alimentado a sus musas con la tristeza y obtenido grandes obras. En mi caso concreto, soy del tipo optimista, por lo que mi arte va mejor cuando estoy contento, pero pese a ello, cuando he pasado estos momentos tristes, me he forzado un poco a seguir y al final eso me ha ayudado a recuperar el ánimo, algo así como una terapia.
En estos momentos estoy pasando por una mezcla entre el 2 y el 3 (de hecho, el 2 ha provocado que me sienta en el 3) y después de algún tiempo he vuelto a trabajar en el proyecto, eso si, me he metido para empezar en una parte que no requiere mucha creatividad y resulta algo más mecánica, un poco para recuperar el ritmo y motivarme con pequeños éxitos y ver cositas que van terminandose poco a poco. La técnica está funcionando y ya esta semana, aunque sigo agobiado, me siento más positivo y puedo ponerme al lío con ánimo.

Tal vez no lo termine a tiempo, pero sé que voy a terminarlo y a sentirme a gusto con el resultado. Al final, eso es lo que verdaderamente importa.


domingo, 22 de septiembre de 2013

Ilustración: Armadura Ligera

Tercer y último tipo de armadura para el proyecto de fantasía medieval.
Realizado una vez más íntegramente en lápiz con una ligera corrección de luz y contraste.





jueves, 12 de septiembre de 2013

Era del Caos. Capítulo 2. Escena 4.

  Libro Primero: En el ojo del remolino
Duelo Amistoso
Calipso y Fafnir cabalgaron juntos algún tiempo más, deteniéndose a descansar en un recodo en la base de las montañas del este que daba a una pequeña explanada oculta entre las rocas. Allí desmontaron para descansar y abrevar a los caballos en una fuentecilla que emergía perezosa de una grieta. 

El guerrero Fen llevaba un rato observando de reojo a la mujer, pero no su bello rostro de labios carnosos y ojos del color del mar, ni sus cabellos color azabache, tampoco su deseable cuerpo dorado por el sol, ni en las filigranas de henna de intrincado diseño que adornaban sus firmes brazos y vientre. Sus ojos se posaban más abajo de su cintura esbelta, más cerca de la sugerente curva de sus torneadas caderas ceñidas por un cinto de discos de oro y gemas, algo más a la izquierda, en concreto la espada curva que pendía de su otro cinto, mucho más humilde, tratando de decidir si aquella arma enjoyada y aquellos brazos pintados podían guardar un desafío.

-¿Sabes usarla, mujer? –Preguntó al fin el guerrero, señalando la espada de ella.

-¿Quieres comprobarlo? -Respondió Calipso con voz tentadora, acariciando sensualmente la vaina de su acero con la punta de sus dedos. 

La boca del guerrero se torció en una media sonrisa y sin mediar palabra, se levantó de la roca en la que se hallaba para dirigirse al medio de la explanada donde descargó el arma de su espalda poniéndose en posición de combate. Ella se despojó de su delicado manto y su bolsa dejando todo con su montura, que pastaba apaciblemente cerca del agua, y avanzó para encontrarse con el guerrero dedicándole una sonrisa seductora.
El Fen se hallaba ligeramente agazapado con su arma delante, analizando a su oponente, que acariciaba el aire con su acero mientras movía sinuosamente sus caderas, como si bailase una lenta y sensual tonada que sonase sólo para ella. El guerrero la observaba con una sonrisa salvaje perfilándose poco a poco en su rostro, sus ojos destellaron como carbones encendidos cuyas llamas fuesen avivadas por el viento mientras las hojas de su espada hacían hervir el aire a su alrededor por unos instantes, el tiempo que tardó en recordar que aquel duelo tan sólo era un combate amistoso, no un verdadero desafío. Pero en aquel momento de duda el brillante filo curvo de la mujer cayó sobre él rápido como una serpiente, tanteó un lado y golpeó con fuerza por el otro, por abajo y un golpe del canto de la hoja impactó sobre la parte descubierta del brazo del guerrero dejando tras de sí  pequeñas lenguas de fuego que lamieron su piel, pero para sorpresa de ella no le causaron ningún daño, sino más bien parecían ser absorbidas por él.

-¿Magia de fuego?, bien –Murmuró el guerrero montañés.

Con un golpe del hombro, Fafnir apartó a Calipso y asestó un poderoso tajo hacia el pecho de ella, que dobló su cuerpo hacia atrás en un ángulo casi imposible que hizo rozar sus cabellos con el suelo. El montañés no se detuvo y lanzó una lluvia de cortes rápidos alternando las dos hojas de su extraña arma de espadas unidas por el mango, balanceándola de un lado a otro como una vara, obligando a su oponente a desplegar toda su agilidad para evadir retorciendo y doblando su cuerpo de formas imposibles al compás de sus ataques, como si de una peligrosa danza se tratase.
El guerrero lanzó un golpe de señuelo a su garganta para atacar con el otro filo aprovechando el desequilibrio, pero la mujer lo evitó girando sobre si misma. El fen no se dejó tomar por sorpresa le lanzó una patada para desestabilizarla logrando tan sólo rozar su cuerpo, que se retorció como una serpiente, atrapándolo. Un tirón de ella y su mundo giró pesadamente hasta que el suelo golpeó su espalda sacando a medias el aire de sus pulmones.

Antes de que pudiera reaccionar, Calipso se había sentado a horcajadas sobre él y sostenía el acero contra su cuello.

-Gané -Le dijo dulcemente al tiempo que se acercaba a su rostro y besaba su mejilla, luego se quitó de encima con habilidad dejándolo libre.

Fafnir se levantó lentamente, se sentía aturdido por su encuentro con el suelo tanto como por los extraños movimientos de aquella mujer y su forma de declarar la victoria, sin fanfarrias ni gritos de victoria que honrasen a quienquiera que fuese su dios, pero pronto el carácter de su raza protestó echando a un lado su estupor, aceleró su pulso e inflamó su espíritu. Los ojos del montañés flamearon y cerró el puño que se inundó de llamas rabiosas que lamieron el aire. Con un gruñido, el guerrero dirigió su mano hacia un lado y las llamas salieron disparadas como por un cañón convirtiéndose en una bola de fuego que destruyó un joven árbol cercano. Calipso se le quedó mirando anonadada, había creado fuego de la nada, no lo había conjurado o invocado a espíritu alguno, ni había señal de filigranas o runas en su piel, ¡ni siquiera parecía haberse esforzado por dominar aquel poder!, más bien había salido de él sin más, como si su furia y su frustración se hubiesen convertido en fuego.

Aún se hallaba aturdida cuando el montañés se dirigió a ella.

-Perdona, por eso, los de mi raza somos algo temperamentales -Dijo con sencillez, completamente relajado, como si arder fuese lo más normal del mundo -Sólo tenía que liberar un poco la tensión -Añadió encogiéndose de hombros.

-Ya veo, ya... -Respondió la Exenia sin apartar la vista del árbol destrozado. Un estremecimiento subió por su espalda al imaginarse a sí misma en su lugar. 

-Has luchado bien, me has vencido en buena lid -Reconoció solemnemente el guerrero -Tus ataques son rápidos como los de una serpiente y tus movimientos hacen que golpearte sea como golpear el humo. Me gusta. No me equivoqué pensando que debía haber gente fuerte en esta isla perdida -Añadió de buen ánimo.

-Gracias -Contestó ella con un ligero rubor. Solía recibir cumplidos, a veces demasiados, pero era la primera vez que la agasajaban por su forma de luchar -Tu también eres muy bueno. Si toda tu gente lucha así debéis ser muy temidos allí en las montañas. 

-Algo así... -Respondió el otro con una sonrisa orgullosa -Las montañas son duras... pero a veces no lo suficiente.

-Deberíamos marcharnos -Le interrumpió Calipso de pronto, había caído en la cuenta de que el estallido y el humo podrían llamar la atención del pueblo y dirigirlos hasta allí. El otro siguió su mirada hacia el árbol y pareció llegar a su misma conclusión.

-Cierto, sigamos...

viernes, 6 de septiembre de 2013

El temor del escritor novel

Si algo tenemos en común los escritores hoy en día (al menos todos los que he conocido de alguna manera) es el miedo a que nos quiten la obra, ya sea porque nos roben y publiquen la idea o que estando en medio de una saga, venga alguien y te pise ese final increíble y legendario que llevas pensando desde que empezaste a escribir la historia y que causará conmoción y se convertirá en todo un hito en la historia de la literatura.

Cuando resulta que eres un escritor novel que no tienes ni idea de por dónde tirar, la cosa es peor y ves enemigos en todas partes, especialmente en la red, con noticias como "le hackearon el ordenador a la de Harry Potter" y noticias por el estilo.Y es que el escritor novel sabe en su fuero interno que su obra será el próximo gran "Best Seller" y claro, entre eso y que ese primer relato es como un hijo, resulta hasta comprensible esa paranoia que nos aqueja.

Pero la cuestión, a menudo repetida hasta la saciedad por los amigos del escritor (a veces acompañada de una colleja), es ¿quien rayos te va a robar nada si no te conocen más que en tu casa?, es un argumento con bastante peso, pero el celoso escritor novel no se siente convencido y se dedica a crear obras diferentes y paralelas para que la gente conozca "su estilo", pero resulta que la gente no le presta atención a eso, tener un estilo particular sólo sirve cuando ya eres famoso (muy famoso) y se reconoce tu sello donde sea, en general la gente de lo que se enamora es de una historia, de un personaje, de un mundo... del escritor no suelen acordarse mucho, si es el tipo de la foto que sale en una de las tapas, pero eso no le interesa a la mayoría, la mayoría va a por la historia, especialmente si sólo hay una novela. Sólo cuando un escritor tiene varias novelas (o una saga de varios libros) de cierto éxito es cuando la gente empieza a quedarse con el nombre del autor... pero ahora mismo eres un escritor novel y no te conocen mas que en tu casa...

Como escritor novel, sufro de la misma paranoia que cualquiera, pero como confidente de una escritora me veo también del otro lado, del que dice "tienes que arriesgarte para ser famosa" y he ahí el gran dilema pues seguir el propio consejo es más difícil que confiar en el criterio de alguien ajeno a ti, tal vez porque la ilusión de que puedes echarle la culpa a ese otro que te aconsejó mal (aunque la culpa es siempre tuya por hacerle caso). Y claro ¿qué hace uno en una situación como esta?, ¿se arriesga, continúa escondido en su agujero?, ¿se planta en las oficinas donde se manejan los derechos de autor para exigir mil y una cláusulas de protección para su futura obra prima?, cualquiera que esté o haya estado en esta situación lo comprenderá independientemente de su decisión ¿qué haré yo?, aún no lo he decidido, pero sin duda los que se asomen de vez en cuando a estaVentana del Inovaian acabarán por saberlo... pronto.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Ilustración: Armadura Media

Segunda ilustración para un proyecto personal de fantasía medieval.
Como la anterior, la técnica es únicamente lápiz, con un ligero retoque de contraste digital.