Ilustración: Avaritia
Y vi a uno que había alzado su trono sobre los hombres. Y elevaba su estrado sobre los cadáveres de sus enemigos vencidos, de sus aliados sacrificados y de los innumerables inocentes a los que había utilizado y despojado para labrar su camino a lo más alto.
Y aquel que se sentaba en el trono infame elevaba la copa de la avaricia, que rebosaba con la sangre de sus víctimas, embriagándose con ella sin poder saciarse jamás.
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