lunes, 13 de mayo de 2013

El arte y la narración

Desde el inicio de los tiempos, el ser humano ha tenido la necesidad de comunicar a otros, pero no sólo en el sentido de compartir información objetiva, sino de transmitir una experiencia cargada de emociones, destinada a hacer sentir tanto como a transferir conocimientos y sabiduría.

Desde aquellos lejanos días en los que  los ancianos y chamanes mostraban a los jóvenes el mundo a través de sus canciones, leyendas y pinturas en la roca viva de las cuevas, el ser humano ha buscado siempre nuevas formas de contar sus historias y hacerlas vivir y sentir a los demás usando métodos cada vez más sofisticados. Así, las pinturas rupestres se convirtieron en grabados y esculturas, luego en lienzos, mucho más tarde en fotografías hasta dar paso a las imágenes digitales de hoy. Por otro lado, las canciones dieron paso a la poesía y la lírica, se inventaron un sinfín de instrumentos para hacer vibrar las historias en el corazón, se inmortalizaron en libros, se crearon métricas y se destruyeron sólo para volver a inventarse y luego combinar las palabras con imágenes para crear libros ilustrados, cómics y novelas gráficas. De la colaboración entre muchos deseosos de participar en esas historias surgió el teatro y siglos más tarde éste se combinó con la fotografía para dar lugar al cine, al que más tarde se unirían la lírica y la música para hacerlo más vívido, sumándose incluso el dibujo y la pintura para dar a luz al cine animado; y algo de tiempo más tarde se añadieron nuevas tecnologías para no sólo seguir enriqueciéndose y haciendonos casi palpable lo que sólo existe en la imaginación mientras estamos sentados en la butaca, sino también para engendrar el videojuego, que de sus orígenes como mero entretenimiento audiovisual ha pasado a ser prácticamente una forma de cine interactivo que hoy en día toma cada vez más fuerza.

Independientemente de la técnica o combinación que se use, todo surge de la necesidad de una persona de compartir y con ello hacer cobrar vida una idea, una historia cargada de experiencias, emociones y conocimientos. Esa persona, la piedra angular de todo esto, el Narrador.

Pero, ¿quien puede convertirse en Narrador?, la respuesta es simple, cualquiera, y en cierta medida todos somos narradores pues ¿quien no se ha emocionado contando (y adornando) alguna anécdota?. Sean cuales sean las habilidades de uno todo surge de ese deseo de comunicar, una necesidad que debemos satisfacer con valentía y de la mejor manera a nuestro alcance para enriquecernos nosotros y a todos aquellos a los que llegue el mensaje.

Atrevámonos a innovar y explorar nuevas formas de contar lo que sentimos, ¡atrevámonos a ser Narradores!


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